Dada mi excelente
prosa, mi don de gentes y sobre todo mi carisma online, imagino que alguno de
ustedes se quedó con ganas de saber como
fue mi primer día en Santa Rita…y es que hay mucha gente que le encanta el
sufrimiento ajeno. Las primeras horas marcaron mi nueva vida.
Aterricé en el
aeropuerto de Las Toscas a eso de las nueve de la mañana. No es que esperara un
recibimiento con ramo de flores y caja de bombones, pero tras llegar mareado por
el horrendo viaje debido a la tormenta veraniega, habría sido de agradecer, al
menos, una sonrisa de bienvenida y un simple coche, no más.
No fue así. Pasó
de largo el único autobús rumbo a la ciudad, y los 3 taxis aparcados en la
puerta partieron llenos. No me preocupó. El servicio de Santa Rita de Salud se
había comprometido a enviar a alguien a recogerme.
